2025 fue un año profundamente gratificante. Nos permitió ver resultados concretos de un trabajo que venimos sembrando hace tiempo: red fortalecida, procesos formativos consolidados, circulación internacional, reconocimiento público y, sobre todo, comunidad activa.
Comprobamos que la cultura no es un accesorio ni un lujo: es una herramienta de transformación real. Y cuando hablamos de culturas populares —las que nacen en los barrios, en los patios, en las esquinas, en los picós, en los sound systems— hablamos de la sangre y el espíritu latino. De una fuerza que no necesita validación externa para existir, pero que sí requiere condiciones justas para crecer y sostenerse.
Reducir brechas de género en estos ecosistemas no es un gesto simbólico: implica formación, circulación, redistribución de recursos, reconocimiento patrimonial y construcción de redes sostenibles. Implica nombrarnos, organizarnos y sostener procesos en el tiempo.
Y ese proceso ya está cruzando fronteras.
Redes que cruzan territorios
Hoy nos estamos entrelazando con redes en Francia, Alemania y Brasil. En esos encuentros hemos conocido mujeres líderes poderosas que, al igual que nosotras, entienden que abrir una puerta no es un acto individual sino colectivo. Mujeres que no entran solas: entran con otras. Que construyen escena, archivo, comunidad. Que sostienen estructuras para que muchas más puedan habitar esos espacios.
Este diálogo internacional no es simbólico; es estratégico. Nos permite intercambiar metodologías, fortalecer circuitos de circulación y pensar las culturas populares como un movimiento global con raíces locales profundas.
Crecimiento y expansión 2026
Por eso, el 2026 no lo vemos como repetición, sino como crecimiento y expansión.
Expansión territorial.
Expansión de la red.
Expansión de oportunidades para mujeres y disidencias de todas las edades.
Expansión del diálogo entre culturas populares y patrimoniales en América Latina y más allá.
Seguiremos trabajando para que más mujeres puedan ocupar el espacio público, profesionalizar sus prácticas, vivir dignamente de su trabajo cultural y dejar registro de sus memorias.
Construir estructura, no solo momentos
Si algo nos dejó el 2025 es claridad: estamos construyendo estructura, no solo momentos. Y esa estructura —hecha de confianza, colaboración y visión compartida— es la que nos permite proyectarnos hacia un 2026 más amplio, más conectado y con mayor incidencia.
Lo que comenzó como una apuesta hoy es un proceso en consolidación.
Y ahora, estamos listas para hacerlo crecer sin fronteras.