La historia de la participación de las mujeres en los espacios públicos de Colombia no ha sido una de concesiones, sino de conquistas. Para entender por qué hoy una mujer se empodera frente a un Picó en Barranquilla o lidera un Sound System en Bogotá, es necesario mirar hacia atrás, específicamente al 25 de agosto de 1954.
El Voto Femenino: Una Conquista, no un Regalo
A menudo, los relatos oficiales atribuyen el derecho al voto femenino en Colombia a la “generosidad” del general Gustavo Rojas Pinilla. Sin embargo, investigaciones recientes del Centro Nacional de Memoria Histórica (2023) desmienten esta visión romántica. El sufragio no fue un regalo presidencial; fue el resultado de décadas de luchas colectivas y movimientos feministas que, desde diversas regiones, desafiaron un sistema que les prohibía la universidad, la autonomía económica y hasta el bachillerato.
Este antecedente histórico es vital: la presencia de las mujeres en la escena de los grandes sistemas de sonido contemporáneos es la continuación de esa misma búsqueda por redefinir el espacio público y conquistar territorios simbólicos, como el arte y la cultura popular.
Bogotá y Barranquilla: Dos Identidades, un mismo Bajo
La investigación de Edgar H. Benítez Fuentes (Dr. Tiger) bajo el marco del proyecto binacional Amplificadas de La Fundacion La Comadre y Musas Sonideras de Mexico profundiza en cómo esta resistencia se manifiesta en dos epicentros sonoros:
1. El Sound System en Bogotá: “Artivismo” y Resistencia
Bogotá, una urbe de diez millones de habitantes marcada por tensiones estructurales, ha sido el destino de migrantes que reconfiguran sus vidas en la capital. En este “crisol de identidades”, ha emergido una escena activa de Sound System, con raíces en la diáspora afrojamaiquina. Colectivos como El Gran Latido (hito desde 2017) han transformado las calles en espacios de “artivación”, buscando generar conciencia sobre el derecho al disfrute de la música en el espacio público.
Lola de Trax, ingeniera de sonido y pionera en el montaje de sistemas de gran escala, relata la crudeza del machismo técnico:
“Fui la primera en estar en escenarios grandes acá en Bogotá… Sí sentí mucho el machismo. Hay personas que simplemente no pueden seguir la instrucción de una mujer. No les entra. Aunque sean buena gente, si una mujer les dice algo técnico, no lo aceptan. Me hicieron embarradas: después de la prueba de sonido, cambiaban las cosas antes del show”.
- El Rol Femenino: Las mujeres en Bogotá no solo seleccionan música; gestionan la logística, montan equipos y usan el micrófono para hablar de derechos humanos, salud y medio ambiente.
2. El Picó en el Caribe: Identidad y Resistencia Afrocaribeña.
En el Caribe, los picós (o pick-ups) son instituciones culturales vinculadas a las identidades afrocaribeñas. Estos sistemas, nacidos en la primera mitad del siglo XX en Barranquilla y Cartagena, amplifican ritmos africanos, caribeños y locales surgidos de procesos de hibridación, pero tambien son piezas de arte móvil: sus cajas lucen estéticas visuales exuberantes, pinturas vibrantes y dibujos de inspiración popular que refuerzan el vínculo con la comunidad. Aunque se estima que solo en Barranquilla existen más de 6.000 picós, su cultura ha trascendido fronteras, acompañando la diáspora caribeña por el mundo.
En Barranquilla, el Picó es el corazón del barrio. Aunque históricamente se ha visto como un “mundo de hombres”, mujeres como Norma Zúñiga, dueña del Son Africano, rompen el molde. Norma no solo administraba un sistema de sonido; lo hacia desde una ética de dignidad afrodescendiente, enfrentando el machismo con la misma firmeza con la que protege su familia.
“Me decidí:Una mujer puede hacer un aparato de esos y lo hice… Se llama El Son Africano porque somos descendencia africana”
Su voz representa a miles de mujeres que han sostenido la logística y la economía del fenómeno picotero desde la sombra. Asimismo, figuras como Linda Sandoval y Dalia Charry mantienen vivos legados de más de 70 años, demostrando que la sostenibilidad de estos sistemas depende, en gran medida, de la visión femenina.
Desafíos: El Machismo y la Brecha de los Cuidados
A pesar de la potencia sonora, las barreras persisten y se manifiestan en una tensión constante: mientras el movimiento Sound System predica mensajes de igualdad y justicia social, en la práctica interna de los colectivos aún se suele relegar a las mujeres a roles secundarios o se cuestiona su capacidad técnica. A esta exclusión simbólica se suma una brecha estructural: las desigualdades en los roles de cuidado. Muchas mujeres deben gestionar su participación en la escena mientras asumen desproporcionadamente tareas de cuidado y hogar, lo que reduce su disponibilidad de tiempo para la experimentación técnica y la producción.
Esta falta de tiempo, sumada a la brecha económica, profundiza la desigualdad, ya que la inversión en equipos y tecnología es costosa y las redes de apoyo financiero suelen ser más esquivas para ellas. Así, la autogestión se vuelve doblemente exigente. Frente a esto, la respuesta ha sido la asociatividad. Redes como WomandBass o el trabajo de artistas como Analog, May Cinamoon y Rain Selectress, crean “parches” seguros donde aprender y tocar juntas no es solo una opción estética, sino un acto de cuidado colectivo que busca redistribuir las cargas y sanar las violencias del entorno.
“Yo no entré sola, yo entré porque otras mujeres me jalaban. Las que estaban ya en la escena compartían oportunidades, me avisaban cuando había eventos, me conectaban con otras personas. Esa red fue lo que me sostuvo. La autogestión no es solo personal, es colectiva”.
Para May Cinamoon, estos espacios son también lugares de sanación personal y colectiva:
“Siento que este espacio me permitió sanar cosas, y encontrarme con otras mujeres que estaban en lo mismo… también nos cuidábamos, era un lugar donde podíamos hablar, bailar, sonar, y no estar en peligro”.
Por su parte, Analog reivindica la fiesta como un espacio donde el goce y el cuidado se entrelazan:
“Creamos un parche de mujeres para tocar, aprender juntas, pero también para cuidarnos en las fiestas. La fiesta no es solo para el goce, también puede ser un espacio de conciencia”.
Conclusión: El Cuerpo como Territorio Político
Hoy, cuando una mujer toma el micrófono o decide administrar un sistema de sonido, está ejerciendo el mismo derecho de presencia que sus antecesoras en 1954. Las mujeres y disidencias en el Sound System y el picó no solo participan de la fiesta: la redefinen desde el cuerpo y la palabra, exigiendo territorios donde el sonido no excluya, sino que libere.
Este artículo es un extracto del artículo completo: “PEGAITAS A LAS CAJAS. Reivindicaciones y goce sonoro en el trabajo de las mujeres en los contextos de los grandes sistemas de sonido en Bogotá y Barranquilla” por Edgar H. Benítez Fuentes.